Prevención del estrés

Prepara a tu hijo/a para convivir y desarrollarse en la sociedad actual  desde el equilibrio emocional y mental. Simplifícale el camino con recursos y estrategias que le ayudarán en su bienestar.

Servicio individualizado 1|1 (sesiones)
Físico (cliente que busca en la zona)
Online 100% (no tenemos limitación geográfica)

Duración de la sesión: 45m. aprox.
Precio: 50€

Servicio individualizado, físico u online

Duración de la sesión: 45m. aprox.
Precio: 50€

Descripción

La vida que llevamos nos desafía continuamente y rompe nuestro equilibrio y tranquilidad. En muchas ocasiones vivimos en piloto automático.

Esta sensación no la sentimos solo los adultos, nuestros hijos están inmersos en esta sociedad de la inmediatez.

Según van creciendo se enfrentan a desafíos constantes que pueden desestabilizarlos emocional y mentalmente y les crea presión, tensión, nerviosismo, estrés.

Aspectos como:

• Presión académica: tareas escolares, notas, elección de estudios, etc.
• Problemas con los amigos, el acoso escolar o las presiones de los compañeros.
• Cambios de la pubertad y adolescencia.
• Redes sociales.
• Problemas familiares.
• Cambio de escuela, mudanza…

Ya sabes lo que dice el refrán: «Más vale prevenir que curar«. Adelántate al futuro y prepara a tu hijo/a para enfrentarse a los retos desde el equilibrio y la serenidad. Con una gran fortaleza mental y emocional. Con estrategias que le servirán hasta la vida adulta.

Objetivos:

• Ofrecer estrategias y herramientas para potenciar el bienestar emocional, social, escolar y familiar.

• Recomendaciones de hábitos saludables.

Metodología:

Sesiones prácticas con técnicas de relajación:

• Relajación autógena.
• Respiración profunda.
• Relajación muscular progresiva.
• Meditación.
• Ejercicios de Taichí.
• Visualización.
• Música.
• Terapia artística.
• Sesiones personalizadas.

Resultados visibles y objetivos.

Preguntas frecuentes

El estrés en la niñez puede mostrarse en cualquier situación que requiera que un niño se adapte o cambie. El estrés puede ser provocado por cambios positivos, como comenzar una nueva actividad, pero está vinculado con más frecuencia con cambios negativos: problemas familiares, acoso escolar y un largo etcétera que a continuación detallaré.

Según van creciendo, en la adolescencia y la juventud, el ritmo de vida que llevan y la sociedad de la inmediatez en la que se mueven los reta continuamente y rompe su equilibrio emocional.

Entre las causas que provocan estrés a nuestros hijos se encuentran:

  • Presión académica: tareas escolares, notas, exámenes, elección de estudios, etc.
  • Problemas con los amigos, presiones de los compañeros.
  • Acoso escolar o bullying.
  • Cambios de la pubertad y adolescencia.
  • Problemas de salud.
  • Las tecnologías digitales – “social media”, un ámbito que abarca mucho más que las redes sociales.
  • Problemas familiares: separación-divorcio de los padres, fallecimiento de un progenitor o de un ser querido.
  • Altas expectativas de los padres hacia su hijo/a.
  • La presión social.
  • Cambio de lugar de residencia, de escuela.
  • Problemas económicos a nivel familiar

Una de las maneras de cómo puedes ayudar a tu hijo/a a gestionar el estrés es aprendiendo a reconocer las señales y enseñándole maneras saludables para manejarlo.
Otra es aprender estrategias y adquirir herramientas que te ayuden personalmente a controlar tu propio estrés. No nos damos cuenta, pero nuestro estrés afecta a nuestros hijos. Es una responsabilidad que no debemos tomar a la ligera. Ellos son los que más lo notan.

Existen varias señales que nos evidencian la presencia de estrés en los niños. Algunas serían:

  • Alteraciones del sueño.
  • Mal comportamiento y/o cambios de humor.
  • Problemas de concentración.
  • Problemas psicosomáticos: dolor de cabeza, de barriga, alergias, eczemas, etc.
  • Inquietud permanente.
  • Pérdida de interés en cosas que antes disfrutaba.
  • Sensación de estar adormecido o indiferente,
  • Tristeza
  • Dificultades para demostrar cariño.
  • A nivel académico produce trastornos de la atención, distracciones y bajo rendimiento.

La adolescencia puede acentuar estas conductas y añadir otras de mayor riesgo para uno mismo. Pueden mostrar:

  • Consumo de tabaco, alcohol o drogas.
  • Adicción a la redes sociales, juegos,etc.
  • Abandono de los estudios.
  • Prácticas de riesgo.
  • Sexo “exprés”
  • Trastornos alimentarios: anorexia, bulimia, etc.
  • Trastorno de ansiedad.

Los servicios van dirigidos, por una parte, a los niño/as desde 9 años hasta los jóvenes de 21 años. Y a los padres que quieren mejorar su nivel de estrés tanto personalmente como para proporcionar serenidad en el ámbito familiar.
Estudios científicos explican que proporcionar a los hijos una sensación de calma, puede ser más poderoso que decirles que se les quiere. También revelan que los problemas de estrés y ansiedad de los padres también son significativos en el mal comportamiento de los niños pequeños y, a largo plazo, en las habilidades sociales de los hijos como el autocontrol y la cooperación.

Estamos sometidos a mucha presión en distintos ámbitos desde el familiar hasta el laboral pasando por el social y tecnológico. Los beneficios de las técnicas de relajación en adultos son variados y extensos.

A nivel físico:

  • Controla los niveles de glucosa en sangre.
  • Reduce la actividad de las hormonas del estrés.
  • Incrementa el flujo sanguíneo hacia los músculos más grandes.
  • Reduce la ansiedad.
  • Disminuye la tensión muscular.
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Rebaja la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria.
  • Mejora la digestión.
  • Reduce los síntomas de enfermedad: dolores, mareos, náuseas…

A nivel emocional:

  • Ayuda al control de las emociones no saludables, especialmente las que producen mucha activación como el enfado, la ira, la frustración, el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la concentración y la atención.
  • Aumenta la autoestima
  • Proporciona energía y optimismo.

Según mi experiencia, para empezar a ver resultados importantes, lo ideal es entre 4-6 sesiones, una a la semana.
El número total de sesiones requerido es muy variable, depende de muchos factores: persistencia del problema, adaptación de la persona, edad, etc.
Dos personas con aparentemente el “mismo problema” pueden necesitar abordajes distintos y responder de manera totalmente diferente. El servicio es absolutamente personalizado.

Sí. Puedes comprar sesiones sueltas o bien el pack de 8 sesiones. Al estar trabajando conmigo durante varias semanas obtendrás mejores y más rápidos resultados que si lo haces de manera puntual. No son sesiones, es un proceso en el que puedes hacer cambios importantes. Realizar las sesiones una vez por semana es el tiempo recomendado para que el espacio entre sesiones no sea demasiado largo y se pierda ritmo en el trabajo que se realiza.

Entiendo que puedas pensar eso, pero no estás comprando un servicio, estás comprando:

  • Estrategias y herramientas, que te servirán para toda tu vida, que mejorarán tu bienestar físico y emocional.
  • Aprender a gestionar positivamente tu estrés y ansiedad para aumentar tu calidad de vida.
  • Elevar tu autoestima.
  • Eliminar bloqueos y tensiones.
  • La serenidad y el equilibrio que necesitas para fluir en tu vida personal y profesional.

¿Cuánto vale tu bienestar y comparado con qué?